loader image

El pasado jueves 9 de octubre diserté frente a la Comisión de Minería del CARI (Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales), uno de los think tanks más prestigiosos de América Latina en materia de asuntos internacionales. Del mismo participan ex cancilleres, ex embajadores, académicos y destacados dirigentes nacionales.

Dentro de esta institución funciona una Comisión de Minería integrada por reconocidas personalidades del sector, como Julián Rooney (ex gerente de Alumbrera), Juan Biset (ex secretario de Política Minera y consultor del Banco Mundial), Pablo Marcet y Patricio Jones, ambos geólogos de vasta trayectoria.

En ese ámbito tan prestigioso tuve el honor de brindar una charla titulada “Minería sin mitos ni demonios.”

Una jornada de alto nivel institucional

El encuentro fue inaugurado por Julián Rooney, quien enmarcó la actualidad de la industria minera, destacando sus avances, desafíos y necesidades. Luego de mi exposición, hablaron Roberto Cacciola, presidente de la Cámara de Empresarios Mineros de la Argentina (CAEM), y Luis Lucero, secretario de Minería de la Nación, quien tuvo a su cargo el cierre formal del evento.

Cacciola sintetizó brevemente cinco ejes de preocupación del sector, entre ellos la necesidad de reglamentación de la Ley de Glaciares, la eliminación de las retenciones a las exportaciones de plata y litio, la necesidad de generar desarrollo de proveedores locales y cadenas de valor, la falta de infraestructura que limita el despliegue de nuevos proyectos y la importancia de comunicar adecuadamente la finalidad del RIGI como herramienta que busca generar inversión, empleo y beneficios concretos para las comunidades, y no como un mero esquema de beneficios empresariales.

Por su parte, Luis Lucero destacó la política minera que viene impulsando la Secretaría, en línea con las preocupaciones de la industria. Puso como ejemplo el trabajo que viene haciendo el Gobierno de Mendoza con su política dedesarrollo de la actividad. Además subrayó la intensa agenda de promoción internacional que lleva adelante el país, a pocas horas de su viaje a Londres para participar de la London Metal Exchange, uno de los foros mineros más relevantes del mundo.

Una industria de largo plazo y alta inversión

En mi exposición hice una caracterización estructural de la minería como una industria capital-intensiva y de largo plazo, que requiere enormes inversiones en exploración e investigación antes de generar beneficios.

Destaqué que, durante muchos años, los proyectos mineros “hunden capital” sin retorno inmediato, y por eso necesitan marcos de política pública estables que les den previsibilidad y acompañamiento.

Puse como ejemplo el caso de Potasio Río Colorado, en Mendoza, un proyecto que la empresa Vale no logró sostener pese a haber invertido 2.300 millones de dólares, y que se paralizó en 2013. Y que si hubiera estado vigente un régimen como el RIGI, hoy estaría funcionando.

Derribar mitos y fantasmas

El núcleo central de mi exposición fue rebatir los mitos que estigmatizan a la minería. Distinguí entre mitos económicos (“las mineras se llevan todo” o “no generan valor agregado”); ambientales (“la minería envenena” o “destruye ecosistemas”); sociales (“genera pobreza cuando se va” o “trae trabajadores de afuera”) y políticos (“la minería es poco transparente”o “las empresas no tienen control, hacen lo que quieren”).

Potencial del cobre y desafíos hacia adelante

También repasé los principales proyectos de cobre en Argentina, con especial foco en San Juan y Mendoza, mostrando su enorme potencial para el desarrollo económico regional.

Analicé la importancia de los regímenes de incentivos, para una industria como la minera, a la que comparé con “grandes locomotoras” que cuesta ponerlas en marcha, pero una vez que arrancan, traccionan a otras industrias, proveedores y comunidades.

Recordé el papel histórico de la Ley de Inversiones Mineras de 1993, que fue un verdadero parteaguas para el desarrollo de la minería argentina, marcando un antes y un después en la consolidación del sector. Sin embargo, con el correr del tiempo, muchas de sus disposiciones no fueron plenamente respetadas, lo que derivó en conflictos judiciales, pérdida de previsibilidad y el freno de varios proyectos.

En ese sentido, destaqué que el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI) hace un aprendizaje de ello y corrige esas fallas del pasado, ofreciendo un marco de estabilidad, reglas claras y seguridad jurídica para atraer inversiones y consolidar el crecimiento de la industria minera en la Argentina.

Desafíos: confianza, diálogo y educación

Como cierre, abordé los desafíos estructurales que enfrenta hoy la minería argentina, entre ellos la incertidumbre macroeconómica, la falta de seguridad jurídica, una presión impositiva elevada, los déficits de infraestructura, la existencia de leyes restrictivas y, especialmente, la necesidad de reconstruir la confianza social y comunitaria en torno a la actividad.

Sostuve que el futuro de la minería requiere alianzas entre el Estado, el sector privado y el sistema académico, así como con otras industrias para mostrar procesos colaborativos, como ocurre en Chile y Perú, donde la minería convive con la vitivinicultura.

Finalmente, remarqué la importancia de comunicar y educar desde una mirada desideologizada, desmontando los mitos que distorsionan el debate y recuperando la verdad sobre una actividad que puede y debe ser sinónimo de desarrollo, trabajo y futuro.

Acá podés decargar el power point de mi presentación Presentación Minería CARI (09-10-2025)

La charla completa