Participé de la audiencia pública por el proyecto minero Don Ernesto, en Uspallata, convencido de que Mendoza debe animarse a discutir con seriedad cómo aprovechar su potencial productivo, especialmente en zonas que tienen una larga tradición minera.
El proyecto propone reactivar una histórica mina de talco en la zona de Uspallata, un mineral industrial utilizado en sectores como la industria farmacéutica, cosmética, cerámica y alimenticia.
Más allá de los aspectos técnicos del emprendimiento, lo que está en juego es algo más profundo: la posibilidad de recuperar una actividad productiva con historia en la región y generar nuevas oportunidades de empleo, sobre todo para la comunidad local.
Un proyecto con respaldo ciudadano
La audiencia pública convocada para analizar el Informe de Impacto Ambiental mostró un alto nivel de participación social. Más de 200 personas se inscribieron y 105 expusieron durante el proceso, reflejando el interés de la comunidad en el futuro del proyecto.
Uno de los datos más significativos fue que el 80% de los participantes se manifestó a favor de reactivar la producción de talco en la zona.
Durante mi exposición destaqué que este tipo de procesos participativos son importantes porque permiten escuchar a la comunidad y evaluar los proyectos con información.
“Este proyecto muestra que Mendoza tiene recursos y oportunidades que muchas veces no estamos aprovechando”.
El potencial productivo de Uspallata
Uspallata tiene una historia profundamente vinculada a la minería. Durante décadas funcionaron distintas explotaciones en la zona, generando empleo y actividad económica.
La mina Don Ernesto forma parte de ese patrimonio productivo. La propuesta actual busca reactivar la explotación de talco con estándares ambientales modernos y controles adecuados, lo que permitiría recuperar una actividad histórica en la región.
En ese sentido, considero que proyectos como este deben analizarse con seriedad, evaluando sus impactos pero también su potencial para generar desarrollo.
“Mendoza no puede resignarse a dejar sus recursos bajo tierra sin siquiera discutir cómo aprovecharlos de manera responsable”.
Pensar el desarrollo de Mendoza
El caso de Don Ernesto vuelve a poner sobre la mesa un debate que Mendoza viene postergando desde hace años: cómo aprovechar sus recursos naturales con responsabilidad ambiental y con reglas claras.
No se trata de avanzar sin controles ni evaluaciones. Por el contrario, se trata de que cada proyecto sea analizado con rigor técnico y dentro de los procedimientos institucionales previstos por la ley.
Pero también se trata de reconocer que Mendoza tiene potencial para desarrollar nuevas actividades productivas que generen empleo y oportunidades en el interior de la provincia.
“Tenemos que animarnos a discutir el desarrollo de Mendoza con seriedad, sin prejuicios y pensando en el futuro”.
La reactivación de la mina Don Ernesto es parte de esa discusión más amplia. Una discusión sobre cómo queremos que crezca nuestra provincia y qué oportunidades estamos dispuestos a construir para las próximas generaciones.