La economía del conocimiento se ha convertido en uno de los motores más dinámicos del desarrollo económico a nivel global. En este contexto, Mendoza avanza en la construcción de un marco normativo que permita generar condiciones competitivas para atraer inversiones, fortalecer el talento local y consolidar un ecosistema productivo basado en la innovación y el desarrollo tecnológico.
Durante el debate en la Cámara de Diputados de Mendoza, del que participé como miembro informante del proyecto del Régimen de Promoción de la Economía del Conocimiento, una iniciativa que busca posicionar a la provincia como un destino atractivo para las industrias tecnológicas y digitales, destaqué como uno de los ejes centrales de la propuesta el otorgamiento de estabilidad fiscal para las empresas que decidan invertir en la provincia dentro del marco del régimen nacional.
Esto implica que, durante el período de vigencia de la ley nacional, Mendoza no incrementará tributos provinciales clave como Ingresos Brutos o el impuesto de Sellos para las empresas que se radiquen bajo este régimen.
La previsibilidad fiscal constituye un elemento central para el desarrollo de este tipo de industrias, que suelen evaluar distintos destinos antes de decidir su localización.
Articulación entre el Estado, la educación y el sector productivo
La iniciativa también contempla la creación de una mesa sectorial de la economía del conocimiento, concebida como un espacio de articulación entre el sector público, el sistema educativo y el sector productivo.
En este ámbito participarán autoridades del Gobierno provincial, representantes del sistema educativo —incluido el Director General de Escuelas—, universidades nacionales y privadas, cámaras empresariales del sector y organismos generadores de conocimiento, como institutos científicos y tecnológicos.
El objetivo es contar con una instancia de diálogo permanente que permita diseñar políticas públicas orientadas a fortalecer el desarrollo del sector y a alinear la formación educativa con las demandas del mercado laboral.
Formación de capital humano
Otro de los pilares del proyecto es la creación de un fondo provincial destinado a la formación de capital humano para las actividades vinculadas a la economía del conocimiento.
La iniciativa reconoce que las ventajas impositivas o los incentivos fiscales, si bien son importantes, no resultan suficientes por sí solos para atraer inversiones en este sector.
En las industrias digitales, la radicación de empresas puede definirse con rapidez, ya que muchas de estas actividades no requieren grandes infraestructuras físicas. La decisión suele estar determinada por la disponibilidad de talento.
El conocimiento puede circular globalmente a través de internet, pero el talento se forma, se desarrolla y se arraiga en los territorios. Por ello, generar condiciones para atraer profesionales y evitar la migración de talento se vuelve un factor decisivo.
El rol del sistema educativo
En este escenario, Mendoza cuenta con una ventaja importante: un entramado educativo robusto, integrado por ocho universidades públicas y privadas, además de instituciones técnicas y centros de formación.
Este sistema educativo permite pensar en un desarrollo estratégico del capital humano necesario para sostener el crecimiento de estas industrias.
Además, la economía del conocimiento no se limita exclusivamente a carreras universitarias tradicionales como las ingenierías. El sector también abre oportunidades a nuevos oficios digitales, que permiten la inserción laboral incluso sin trayectorias académicas largas, a partir de procesos de capacitación y formación continua.
Este rasgo convierte a las industrias digitales en uno de los sectores con mayor potencial de inclusión laboral y generación de oportunidades, especialmente en un contexto de transformación tecnológica acelerada.
Una estrategia para el futuro productivo de Mendoza
El desafío consiste en construir un ecosistema donde la innovación, la formación y la inversión puedan desarrollarse de manera articulada.
La economía del conocimiento representa una oportunidad concreta para diversificar la matriz productiva de Mendoza, generar empleo de calidad, retener talento y posicionar a la provincia como un actor competitivo en las industrias del futuro.
El régimen de promoción busca precisamente avanzar en esa dirección: crear condiciones estables, fortalecer el capital humano y consolidar un entorno propicio para el desarrollo de actividades basadas en el conocimiento.
