Participé como expositor en la Cumbre Mendoza- Montreal “Introducción a la Industria de los Videojuegos”, un espacio de intercambio que reunió a referentes del sector para analizar el desarrollo de esta industria y su impacto económico, a partir de la experiencia de la ciudad canadiense.
El primer encuentro estuvo a cargo del empresario canadiense Jason Della Rocca, ex director ejecutivo de la Asociación Internacional de Desarrolladores de Juegos. Allí se expuso el caso de Montreal como un ejemplo concreto de cómo la industria del videojuego puede transformarse en un motor de generación de empleo y riqueza. Se trata de un sector que, con políticas sostenidas y articulación público-privada, logró consolidar un ecosistema dinámico y en expansión.
En ese marco, planteé que Mendoza tiene condiciones para avanzar en ese camino.
La economía del conocimiento, y en particular las industrias creativas, representan una oportunidad real para diversificar la matriz productiva y generar empleo calificado, especialmente entre los jóvenes.
También destaqué la importancia de acompañar este desarrollo con políticas públicas claras, incentivos adecuados y formación específica. La experiencia internacional muestra que la inversión en este tipo de industrias no solo es rentable —como en el caso de Montreal, donde se multiplica varias veces— sino que además genera un impacto sostenido en el tiempo.

El desafío es construir un entorno que favorezca el crecimiento de estudios locales, promueva la capacitación y facilite la inserción en mercados globales. La industria de los videojuegos ya no es un nicho: es una actividad económica en expansión que Mendoza puede y debe aprovechar.
