Mendoza adhirió al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI). Este proyecto, contemplado en el Título VII de la Ley 27.742, no solo abre la puerta a la llegada de importantes capitales, sino que también establece un marco de certidumbre y estabilidad clave para el desarrollo de sectores estratégicos.
La sanción de este proyecto es un hito significativo para Mendoza, una provincia con un vasto potencial en áreas como la minería, la energía, y la tecnología, pero que requiere de inversiones sustanciales para explotar estos recursos. Con el RIGI, Mendoza se posiciona como un destino atractivo para grandes proyectos que, sin un entorno fiscal competitivo y seguro, resultarían inviables.
El proyecto fue aprobado en Diputados el 31 de julio de 2024 y por el Senado el 13 de agosto del mismo año.
Se trata de una herramienta orientada a atraer proyectos de gran escala que permitan dinamizar sectores estratégicos de la economía y generar nuevas oportunidades de crecimiento.
El régimen está pensado para inversiones superiores a los 200 millones de dólares, una magnitud que responde a actividades productivas que requieren capital intensivo y largos períodos de desarrollo. Sectores como la minería, la energía, la infraestructura, la forestoindustria, el turismo, la siderurgia o la tecnología necesitan previsibilidad para que proyectos de esta escala puedan concretarse.
En la Argentina, históricamente, muchas inversiones de largo plazo se han visto frenadas por un contexto de alta incertidumbre económica, presión impositiva elevada y reglas que cambian con frecuencia. En ese escenario, resulta difícil que empresas nacionales o extranjeras decidan comprometer capital durante décadas.
El RIGI busca justamente corregir ese problema estructural.
Qué es el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones
El régimen establece un conjunto de beneficios en materia aduanera, tributaria y cambiaria, pero sobre todo ofrece algo que ha sido escaso en el país durante muchos años: estabilidad y previsibilidad normativa. Para los proyectos que cumplan con los requisitos, el marco prevé garantías por un período de hasta 30 años, una condición clave cuando se trata de inversiones que requieren largos procesos de desarrollo antes de generar resultados.
Este punto es central. Los proyectos de gran escala —especialmente en sectores vinculados a los recursos naturales, la energía o la infraestructura— no se deciden de un año para otro. Requieren planificación, financiamiento y un horizonte claro que permita proyectar el recupero de la inversión. Sin esa previsibilidad, simplemente no ocurren.
Esto implica que la provincia decide acompañar un marco que busca ordenar la economía y crear condiciones más competitivas para atraer inversiones.
En los últimos años Mendoza ha intentado avanzar en esa dirección a través de distintas herramientas, manteniendo equilibrio fiscal y promoviendo mecanismos para incentivar la actividad económica. La adhesión al RIGI se inscribe en ese mismo camino: consolidar un entorno de estabilidad que permita que proyectos de gran escala miren a la provincia como destino posible.
Además, este tipo de inversiones no sólo impacta en la actividad principal del proyecto. Cuando una inversión de cientos o miles de millones de dólares se instala en una región, se generan cadenas productivas asociadas, proveedores locales, empleo directo e indirecto, infraestructura y desarrollo tecnológico.
Por eso el régimen no debe pensarse únicamente como un incentivo fiscal. Es, sobre todo, un instrumento para activar sectores que pueden convertirse en motores de crecimiento para la economía argentina y para las economías regionales.
La historia reciente muestra que cuando existen condiciones de estabilidad, las inversiones llegan. Cuando las reglas son inciertas o cambian constantemente, los proyectos se postergan o se trasladan a otros países.
En ese sentido, el RIGI intenta recrear un marco de confianza que permita recuperar la capacidad de atraer capital productivo.
Para Mendoza, la adhesión representa la posibilidad de posicionarse en esa nueva etapa. Significa ofrecer reglas claras para proyectos que requieren décadas de desarrollo y que pueden contribuir a diversificar la matriz productiva de la provincia.
En definitiva, se trata de una herramienta que apunta a algo fundamental: crear condiciones para que las grandes inversiones que hoy no se concretan en la Argentina puedan finalmente realizarse. Y que esas inversiones se traduzcan en crecimiento, empleo y nuevas oportunidades de desarrollo para el país y para Mendoza.
Comparto mi intervención en el debate legislativo
En los medios
Memo: Con el RIGI, Vale estaría funcionando
MDZ: Mendoza adherida al RIGI: un diputado del PRO explicó la decisión del Senado
Diario Uno: La Cámara de Diputados adhirió al RIGI con el peronismo mendocino y otros partidos en contra
